Archivo para diciembre, 2009

Un Año Más [O Un Año Menos]

Parece que el último día de cada año es siempre el mejor momento para detenerse un instante y analizar lo que se ha conseguido [y lo que se ha dejado escapar] en los últimos doce meses. Parece, también, que el 31 de diciembre es la jornada de los resúmenes, de los homenajes y, como no, de los buenos propósitos. Un día especial y diferente que, aunque no suele ser ni el mejor ni el peor del año, supone un punto de inflexión para la mayoría.

Por eso he pensado mucho sobre cómo debía enfocar esta entrada. Tengo claro que no quiero hablar de la muerte de Michael Jackson, ni recordar los acontecimientos más importantes del ámbito internacional. Pero tampoco creo que sea adecuado dedicar todo el artículo al atentado suicida que hoy ha acabado con la vida de ocho agentes de la CIA en Afganistán. Quiero que sea algo distinto, aunque nada demasiado personal, sentimental, o cursi.

Así que, al margen de la actualidad, diré que 2009 ha sido un año complicado, pero positivo. Que las decisiones que he tomado han resultado ser las acertadas y que, a pesar de haber recibido algún disgusto que otro, sólo puedo decir que estoy realmente satisfecha. Además, de cara a 2010, las expectativas son mucho más que alentadoras: se abren nuevos horizontes profesionales [los soñados] y las relaciones personales siguen su curso a buen ritmo. Eso sí, con una primera parada en Las Vegas y Los Ángeles que, aunque en cierta medida significa el final de estos cinco años de Universidad, ha conseguido unirnos a todos un poquito más.

Pero sé que, aunque para mí el balance es positivo, para muchos otros este año ha sido trágico. Sin ir más lejos, las noticias de este 31 de diciembre son fundamentalmente tristes. Por un lado, el ya mencionado atentado talibán. Por otro, una matanza en un centro comercial de Finlandia y un incendio en Barcelona. Todo ello además del robo de un cuadro de Degas en Marsella y de las ya tradicionales subidas anuales de los precios.

A pesar de todo hoy hay que ser, si cabe, un poco más positivos. Pensar, por ejemplo, que esta Nochevieja será la primera de muchas que compartiremos en este blog, y que el 2010 se recordará por ser el año del comienzo de la recuperación económica. Para los menos optimistas basta con que crean que las cosas no irán a peor. Y para los más pesimistas lo mejor es que dejen de pensar hasta el día de mañana.

Eso sí, a todos ellos – los más crédulos y los más incrédulos – les dejo una canción de Mecano que, además de dar nombre a la primera parte de esta última entrada del año 2009, siempre me recuerda que hay momentos en que la desunión en España [que tanto me saca de quicio] desaparece.

¡Feliz 2010!

31 diciembre 2009 at 17:44 Deja un comentario

China Y El Derecho A La Vida

Ya sé que hoy no es el mejor día para fiarse de lo que ponen los periódicos españoles, pero la verdad es que tampoco creo que nadie se atreva a jugar con un tema como éste. Además, las inocentadas están cada día más pasadas de moda, y muy pocos son los que continúan riéndose ante estas falsas informaciones [lo del muñequito blanco a la espalda, si me perdonan, lo obvio]. Sobre todo porque, cuando son verdad y no les das la importancia que se merecen, después te sientes como un verdadero estúpido.

Yo no me pude sentir así porque sólo tenía seis años cuando ocurrió, pero seguro que muchos españoles compartieron esa sensación cuando en 1993, tal día como hoy, radios y televisiones se hicieron eco de la intervención del Banco de España en Banesto, y del escándalo de Mario Conde. Como digo, sentir no sentí nada, pero acordame me acuerdo. De mí volviendo de La Plaza Mayor de comprar artículos de broma, de mi familia comentándolo en casa de mi abuela y, sobre todo, de la cara del mismo que hoy, mucho más viejo y demacrado, se sube a La Noria para canonizarse como un nuevo Santo.

Estas cosas tan raras suelen pasar muy a menudo. Me refiero a que los delincuentes, años después de cumplir su condena, hagan apología de la moral y la bondad humana; y también que nosotros, los ciudadanos, nos acordemos antes de los verdugos que de las víctimas. Somos así de morbosos, ¡qué le vamos a hacer!

Pero volviendo al tema de hoy [muy relacionado, por cierto, con víctimas, verdugos, inocentes y culpables], diré que mañana puede producirse una nueva ejecución en China. El afectado es un ciudadano británico de 53 años de edad que, en septiembre de 2007, fue detenido por introducir cuatro kilos de droga en el aeropuerto de Urumqi (Xinjiang) y que, tras un juicio de media hora de duración, fue condenado a la pena capital. Los familiares han vuelto a pedir clemencia a las autoridades asiáticas, aduciendo los problemas mentales de Akmal Shaikh, y explicando que el hombre fue engañado por una banda de criminales para introducir en el país la maleta cargada de sustancias ilegales.

  • Rogamos a las autoridades chinas compasión y clemencia para ayudar a reunir a esta familia destrozada. Estamos totalmente convencidos de que no está en su sano juicio y de que necesita medicación

La verdad es que estas explicaciones no suenan demasiado creíbles, pero tampoco cabe en la cabeza de nadie que en treinta minutos pueda tomarse la decisión de matar o no a una persona. Incluso los gladiadores romanos disponían de más tiempo para convencer a su público de que merecían seguir viviendo. Y hablando de la cultura italiana: hoy el Coliseo de Roma, donde antaño murieron tantos inocentes, es un símbolo de los derechos humanos que, entre otras cosas, condena enérgicamente la pena de muerte.

Casi nadie lo sabe, pero desde 1999, cada vez que un país deroga la pena o que una sentencia capital es conmutada, este impresionante monumento romano ilumina todos sus arcos con unas luces amarillas que se prolongan durante 48 horas. La última vez que se encendieron fue durante el pasado mes de abril. Ojalá mañana vuelvan a hacerlo.

28 diciembre 2009 at 23:21 2 comentarios

Estados Unidos Ya Es Un País Civilizado

Quizá piensen que me he equivocado a la hora de titular este artículo y que el sujeto, en vez de ser Estados Unidos, debía haber sido cualquier otro país. Pero nada más lejos de la realidad. La primera potencia económica y militar del momento no cumplía, hasta el pasado 24 de diciembre, los requisitos necesarios para ser considerada una nación civilizada. Al menos teniendo en cuenta lo que yo entiendo como civismo.

Sé que la afirmación traerá cola. Que los norteamericanos tienen una mentalidad distinta a la europea, y que hay que tratar de entender su manera de pensar para valorar sus decisiones políticas. Que para ellos la libertad es sinónimo de democracia, y que el Estado es una especie de ogro que no debe interferir en ningún asunto privado [que son casi todos]. Lo sé todo y, sin embargo, no puedo comprender que cualquier ciudadano estadounidenese no tenga derecho a recibir atención sanitaria.

Debe ser que a Obama [y a otros siete presidentes de EEUU] tampoco le entraba en la cabeza esta idea. Por eso, desde antes de llegar al poder, prometió la puesta en marcha de una importante reforma sanitaria que dotara de atención médica pública a todo aquel que lo necesitara. Sonaba muy bien, como la mayoría de las cosas que propone el afroamericano, pero los sectores más críticos y buena parte de la opinión pública se le echaron encima y tuvo que recular e ir cambiando [suavizando] su discurso.

Pero al final lo ha conseguido. En la víspera del día de Navidad, el Senado ha aprobado la nueva Ley por 60 votos contra 39. Una decisión histórica que ha suscitado todo tipo de reacciones: desde el grito de emoción de la viuda de Ted Kennedy en el propio Senado hasta la comparación de Barack Obama con el malvado personaje de Charles Dickens, Ebenezer Scrooge. Pero, curiosidades a un lado, lo más importante es que, por primera vez en la Historia, la Constitución de Estados Unidos recogerá el derecho de todos los norteamericanos a la atención sanitaria.

Eso sí, que nadie caiga en el error de pensar que en el país norteamericano se va a instaurar una especie de seguridad social española. La opción pública, tal y como la conocemos los europeos, no existe. Pero la ayuda del Estado para pagarse un seguro será inminente e inmediata. Además, según explica El País, ninguna aseguradora podrá rechazar a un paciente por condiciones médicas preexistentes, ninguna compañía podrá expulsar o subir las cuotas de los asegurados que contraigan una enfermedad grave, ningún norteamericano perderá su seguro al perder su puesto de trabajo, todas las empresas estarán obligadas -vía impuestos o multas- a asegurar a sus trabajadores.

Un paso muy importante para la perfección de un sistema que presume de democrático y avanzado en todos sus ámbitos. Y un día de alegría para todos los que creemos que los derechos humanos son importantes, y para los que confiamos en que dentro de unos años nadie pueda poner ningún pero a la entrega del premio Nobel a Barack Obama. Ya está todo un poquito más cerca.

26 diciembre 2009 at 21:20 2 comentarios

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