Archivo para 31 marzo 2010
El “Burka”, Cada Vez Más Lejos
Sé que el tema tiene miga y, sobre todo, que es muy polémico. Pero quiero sacarlo a la luz, reflexionar sobre él e invitar al debate a todos aquéllos que quieran participar. Para contextualizar la idea, una noticia que ha ocupado la edición digital de la mayoría de los diarios españoles y que, a buen seguro, mañana ocupará un lugar importante en las páginas impresas [más aún en estas fechas, cuando las noticias son, digamos, menos noticiosas que de costumbre].
Nos estamos refiriendo a la propuesta de Bélgica, que ya ha dado el primer paso para prohibir el uso del “burka” en lugares públicos. La iniciativa, que todavía tiene que ser votada en el pleno del Consejo y del Senado, ha sido aprobada hoy por la Comisión de Interior de la Cámara de Diputados, que no ve con buenos ojos el uso de prendas de ropa que impidan la identificación de una persona.
Yo tampoco. Lo digo sin paños calientes y a sabiendas de que muchos de los que me lean me tildarán de intolerante. Pero es que, qué quieren que les diga, cada vez estoy más preocupada por la presencia del Islam en Europa. El otro día un amigo con el que suelo comentar estos temas dio en el clavo cuando me dijo: “Yo no estoy dispuesto a perder ni uno solo de mis derechos. Me gusta Europa y me gusta el modelo de sociedad que promulga”. Huelga decir que a mí también y que detrás de esta frase se encuentra el temor a que otras religiones [que determinan la cultura de todos los que la profesan] –la islámica en particular– puedan modificar nuestra forma de vida.
Igual varios de ustedes se muestran indignados porque el uso de este artilugio [el “burka”] les parece que no nos amenaza en absoluto. Al contrario, dirán que nos enriquece y que promueve el multiculturalismo. Quizá sí [o no, como diría Rajoy]. Todo depende de lo que cada uno entienda por multiculturalismo y derechos humanos. A mí, por ejemplo, me parece una grave afrenta para los derechos de la mujer como colectivo, y una falta de adaptación total.
“¿Pero por qué hay que adaptarse?”, me preguntarán algunos. Porque es imprescindible para que exista la convivencia de culturas que pregonan los defensores de este movimiento –el multiculturalismo–. Y porque, aunque ahora cedan ellos, mañana cederé yo. Porque si quiero visitar Irán he de ponerme un pañuelo en la cabeza. Y si no, ni siquiera puedo montar en el avión. Pero claro, entonces nadie se plantea qué ocurre con mis derechos. Es cuestión de respeto.
Pues eso. A respetarnos todos.


