Archive for noviembre, 2010

El Berlusconi Publicista y Comercial

Dirán que estoy obsesionada con Silvio Berlusconi y puede que tengan razón. ¡Pero es que hay tanto que contar sobre este hombre! Ahora estoy leyendo un libro -otro- en el que el periodista Alexander Stille cuenta cronológicamente su vida, desde que fue un animador de cruceros hasta que se convirtió en Primer Ministro de Italia por segunda vez.

Del Berlusconi chorizo, corrupto y bufón hay miles de historias, incluida la que les relaté en la anterior entrada, que todavía me pone los pelos de punta. Y eso que no es la peor. Pero en el libro también hay otro Berlusconi: el vendedor y el publicista, que es igualmente interesado, manipulador y peligroso, pero que plantea estrategias de venta muy interesantes e innovadoras. Y muy graciosas.

Aquí les dejo un mensaje que transmitió a sus discípulos en una charla comercial y que la semana pasada me hizo soltar más de una carcajada en el metro. Versa sobre ‘il cliente stronzo’, que viene a ser algo así como el ‘cliente gilipollas’. Y de esos hay en todos los países.

Éstos son los clientes a quienes debemos conquistar a toda costa, los clientes que no deben escapar, los clientes a los que debemos llegar por encima de cualesquiera otros. Porque cuando se levantan por la mañana y se miran al espejo, ¿qué ven? A un gilipollas. Día tras día, cada mañana, siempre la misma imagen horrenda… Y así, los caballeros que pertenecen a esta categoría están de mal humor desde el momento en el que se levantan y siguen así el día entero… Dado que son unos gilipollas, todo el mundo los trata como a gilipollas, pues eso es efectivamente lo que son… Pero ahí es donde aparecéis vosotros, con vuestro arte y vuestra astucia. Todos tratan al gilipollas como tal, de modo que si alguien lo trata de otro modo, el gilipollas se sentirá agradecido, extremadamente agradecido, y será menos gilipollas. Así brindamos un servicio a la humanidad…

A mí me pareció genial, así que se me ocurrió compartirlo con todos ustedes. Intuyo que este último mes que me queda en España antes de instalarme en Italia será así: con historias del calcio, de Roma y de Berlusconi poblando este blog. Les pido perdón de antemano, por si les resulta cargante.

30 noviembre 2010 at 16:28 Deja un comentario

Historias de Berlusconi I

Le estoy cogiendo el gusto a los libros de Enric González. Están bien escritos y te enseñan muchas cosas. Además, dos de ellos hablan de Roma y un tercero de Londres. ¿Se puede pedir más? Sí, claro, algo siempre hay: que se editen en bolsillo. Pero veo que no están por la labor en RBA, así que… a lo que vamos. En esta entrada quiero contarles algo que he descubierto en las páginas de “Historias de Roma” y que me ha dejado alucinada, sorprendida y preocupada.

Por ese orden. Primero pensé que era una broma, después me costó asimilarlo y, por último, me eché a temblar. Sí, hablo de una historia relacionada con Silvio Berlusconi, pero que conste que yo iba sin prejuicios -¿no les digo que me ha sorprendido?-.

De hecho, reconozco que es un hombre que despierta [en presente] todo mi interés. No por el poderío sexual del que él presume cada vez que tiene ocasión y que a mí me da cierta grima, sino por la revolución política que ha supuesto en su país y por las relaciones que ha estrechado entre la política y la televisión. Y ojo, que me interese no quiere decir que esté de acuerdo.

En cuanto a lo que me sorprendió tanto, les avanzo que es una historia que viene de lejos, más concretamente de finales de los años cincuenta. Por entonces, los marqueses Casati Stampa -de buena familia y con mucho dinero- tenían varias residencias palaciegas a su nombre, entre ellas una especialmente valiosa en Arcore (cerca de Milán), con más de diez mil libros antiguos (muchos incunables) y una pinacoteca cuyo valor resultaba incalculable. También tenían una hija, Annamaria.

Por razones que no vienen al caso, el matrimonio se separó y el marqués volvió a casarse con una joven muy guapa, Anna Fallarino. Es curioso saber que Casati Stampa disfrutaba mucho cuando su segunda mujer mantenía encuentros sexuales con otros hombres y él los fotografiaba. Sin embargo, un día la joven conoció a un hombre [fascista] del que se enamoró de verdad, Massimo Minorenti y al marqués dejó de gustarle la idea de compartir a su dama.

Un día de 1970 Casati Stampa mató a tiros a Fallarino y a Minorenti. Y después se suicidió. La herencia, tras varias disputas legales, fue a parar a manos de la hija de su primer matrimonio, Annamaria, que todavía era menor de edad. Rápidamente contactó con ella un abogado llamado Cesare Previti [¿les suena?], que se convirtió en su tutor legal. En 1973, la chica decidió poner en venta la residencia de Arcore aunque especificó que quería mantener intactas los libros y las pinturas.

Previti le dijo que había encontrado un muy buen comprador, pero la venta sólo podía llevarse a cabo con el patrimonio artístico. También le dijo que el precio era increíblemente bueno. La joven aceptó y vendió un palacio y miles de obras de arte por, aproximadamente, 500 millones de liras, unos 260.000 euros. O sea, por una cantidad ínfima.

Pero la cosa no acaba ahí. El pago de la vivienda se acordó a plazos y sin liras de por medio: sólo con acciones de una inmobiliaria llamada Edilnord [¿les suena?]. Cuando la joven quiso venderlas, no encontró comprador y finalmente tuvo que revendérselas al nuevo inquilino de la finca. Eso sí, por la mitad de su valor original: es decir, por 250 millones de liras, unos 130.000 euros, que fue el precio final de la mansión. ¡Ah! También tuvo que seguir pagando los impuestos que gravaban la propiedad incluso sin vivir en ella. No es broma.

Por si alguien no lo ha descubierto aún, el propietario de la villa de Arcore es Silvio Berlusconi y Cesare Previti, que ya ha estado condenado varias veces, era y es su mano derecha [una de sus manos derechas]. Han estado juntos desde el principio, lo que quiere decir que Previti era abogado de Annamaria y de Berlusconi al mismo tiempo. A quién defendió mejor no creo que haga falta comentarlo.

24 noviembre 2010 at 22:20 Deja un comentario

Curiosidades Del Calcio Italiano I

Estoy leyendo un libro que se titula ‘Historias del Calcio’. Me lo recomendó hace un par de semanas mi amigo Víctor y, antes de haberlo terminado, ya puedo decirles que es una obra especial. En primer lugar porque supone mi primer “contacto profesional” -encuentros personales hemos tenido muchos- con el calcio italiano, un tema que espero llegar a dominar el próximo año. Además, la prosa de Enric González -su autor- no deja indiferente a nadie. Es, simplemente, un libro genial.

Por eso quiero aprovechar esta entrada para compartir parte del contenido de la obra. En concreto, dos historias: una, cuanto menos, curiosa; otra  desternillante.

Pero empecemos por la más seria. Yo ya sabía que el Torino, además de ser un equipo muy conocido de Turín, es un club desgraciado. En el sentido más literal de la palabra, ya que en 1949 toda su plantilla, al volver de un amistoso en Lisboa, sufrió un accidente mortal. Su avión se estrelló contra el monte Superga. No hubo ningún superviviente.

Desde entonces, el club cuenta con un santuario -llamado como el monte fatídico- que nos recuerda siempre la tragedia.

Como les decía, yo ya estaba al tanto de todo esto. Sin embargo, no sabía nada de otro de los momentos más negros de el conjunto del Piamonte. Fue hace 43 años, cuando el jugador Gigi Meroni era la estrella indiscutible del Torino Football Club.

Según cuenta Enric, era un jugador amado y odiado a partes iguales. Eso sí, un figura con el balón. Regateaba a los contrarios hasta llegar a humillarles pero luego, a veces, dedicada parte de su tiempo a consolarles. Un tipo raro, pero emblemático e insigne para los que piensan en el Torino como un equipo con siete títulos de la Serie A.

En pleno auge, después de terminar un partido y mientras volvía a casa, Meroni fue atropellado. Murió ese mismo día, el 15 de octubre de 1967. El que conducía el coche, al parecer, era un tifoso del Torino y, por ende, un gran seguidor del jugador. Tenía 18 años y se acababa de sacar el carnet de conducir.

La afición y la prensa lloró la muerte de la estrella futbolística, pero también trató de consolar -como hiciera Meroni con sus contrarios- al pobre chaval, que cayó en una depresión profunda. Pero lo realmente sorprendente no es que todos se apiadaran de él, sino que 35 años más tarde se convirtió en el presidente del club. Era Attilio Romero. Curioso, ¿no?

La segunda historia es radicalmente distinta. Tiene como protagonistas a los dos equipos romanos: la Lazio y la Roma. En el primer derbi de la temporada 2003-2004, el entrenador de los albicelestes Delio Rossi prometió a sus seguidores que, de ganar el partido, se bañaría en la fuente del Gianicolo. Era diciembre y, obviamente, hacía mucho frío. Pero no le importaba.

Ganaron 3-1 y Rossi cumplió con su palabra: se dio un chapuzón en Gianicolo y, ante los medios y bien envuelto en un albornoz, comentó que el agua no estaba tan fría como esperaba.

A la mañana siguiente, el diario romanista titulaba en portada: “A Delio Rossi, ce sei cascato! ” (algo así como: Rossi, caíste o caíste en la trampa). Al parecer, cuando terminó el partido, los seguidores de la Roma corrieron hacia la fuente elegida y descargaron en ella toda su frustación. Es decir, que orinaron allí. Está claro por qué el agua estaba tan calentita…

9 noviembre 2010 at 19:23 Deja un comentario


Tú Opinas

Sígueme en Twitter

Error: Twitter no responde. Por favor, espera unos minutos y actualiza esta página.

Calendario

noviembre 2010
L M X J V S D
« Oct   Ene »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930